CÓMO LA GENEROSIDAD PUEDE SER CORPORATIVA

Para comenzar mirad el vídeo, porque en ocasiones “una imagen vale más que mil palabras”:

 

Yo cada vez que lo veo pienso en mi amiga Marián. Y os preguntaréis,  ¿quién es Marián?  Pues bien, Marián es una de mis mejores amigas y la protagonista de la historia que relato en el presente post.

La vida nos puede cambiar en tan sólo un segundo, por circunstancias que a veces nunca esperamos, y es en ese mismo instante cuando lo que pensábamos que era  verdadero desaparece para siempre. Mi amiga Marián contaba con 15 años de edad cuando de repente su mundo se vino abajo. Sus padres, cada cual por sus motivos, dejaron de estar presentes en su  vida.  En esos momentos, la primera gran decisión que tomó mi amiga, junto con sus dos hermanas, fue la de trasladarse a la gran ciudad en busca de oportunidades. De haber tomado otro camino, si con el tiempo se hubiera convertido en una persona distinta, resentida y llena de ira, cualquiera de nosotros lo hubiera entendido.

el sueño durmiente

Marian sentía el mundo como cualquier adolescente, pero ella no pudo tener la vida como cualquier otra chica de su edad. Disponer de un techo, poder comer o tan siquiera vestirse era su responsabilidad. Sólo contaba con ella misma para sobrellevar todo lo que tenía encima.

No obstante, descubrió que tener esperanza y el ayudar a los demás reconfortaba a su corazón y que, pasara lo que pasara, esto nadie podía quitárselo.

Se dice que es en los momentos de máxima alerta, es cuando nuestro comportamiento instintivo y emocional condicionan todas nuestras decisiones. En general lo hace para desbordarnos y sentirnos invadidos por una situación de angustia que no sabemos atajar. Pero siempre tendremos la posibilidad de elegir qué camino tomar.

Por tanto, lo más importante no es lo que tu vida haya sido hasta ese momento, es como la vas a proyectar hacia el mañana: tu futuro. El instinto de supervivencia y las emociones de Marián le decían que tenía que buscar su lugar en el mundo, decidió entonces que un día sería dentista y tendría su propia clínica. En ese mismo instante su proceso de crecimiento personal se puso en marcha y por duras que fueran sus circunstancias, había plantado una semilla que poco a poco iría cambiando los presentes de su mañana.

A la vez, otro sentimiento arraigó con fuerza en su interior y decidió, por un lado, dar lo mejor de sí misma a los demás; y por otro, ser generosa y altruista.

Ambas decisiones, si se toman de forma conjunta, pueden enriquecernos para conseguir lo mejores resultados a todos los niveles. Nuestro cerebro está configurado para ser generoso, es fruto de la evolución. Cuando somos altruistas se activan circuitos neuronales que nos provocan bienestar, es nuestro sistema de recompensa. En los momentos malos, nos sirve para relativizar los problemas; en los buenos, para compartir la alegría. Nos hace sentirnos queridos y nos une a los demás. En definitiva, nos hace más felices.

generosidad corporativaMarián ha tardado 22 años en cumplir su sueño, hoy en día está cursando el último año de odontología, tiene su propia clínica y sigue siendo la misma persona que un día conocí. El tiempo no la ha cambiado, continúa mostrándose tan humana y tan generosa como siempre y se ha convertido en una excelente profesional. Una parte de sus pacientes son personas sin recursos, a los que ayuda desinteresadamente. Si por casualidad acudes a su clínica, sentirás que la persona que tienes al frente te va a cuidar y que puedes confiar en lo que ella te proponga. Su equipo de trabajo es como ella: considerado, bien formado y entregado a lo que hace.

Y ahora quiero haceros una pregunta: ¿son el compromiso y la generosidad requisitos necesarios para formar y desarrollar equipo de trabajo en las empresas?

generosidad corporativaCreo que ya es hora de romper los compartimentos estancos en los que parecen encontrarse divididos nuestra conducta social y laboral en las empresas. Definitivamente, hay algo que no funciona como debería. Los proyectos tienen mucho sentido, sobre el papel, para mejorar el rendimiento de los equipos de trabajo, pero  hacen aguas cuando se implementan en las empresas.

 

“LA EMPRESA DEBE CAMBIAR LA FORMA DE HACER LAS COSAS IMPLANTANDO LA GENEROSIDAD COMPORATIVA”

 Las organizaciones tienen que conocerse en profundidad a sí mismas, tienen que saber quiénes son, qué quieren, y cómo conseguirlo.  Cada empresa tiene una forma única de hacer, pensar y actuar: su cultura de empresa. Una vez que la organización sabe todo de sí misma, debe construir una identidad compartida con sus trabajadores y descubrir qué necesita incorporar, mejorar o cambiar para obtener los mejores resultados. Su motor de cambio serán sus RRHH. Esta actitud de la empresa implica que para aumentar su rendimiento debe involucrar a las personas que allí trabajan y empezar a reconocer el valor de sus empleados: los remunera adecuadamente, los escucha, los hace participar de sus beneficios, los proyecta profesionalmente. Si quieres que tus empleados estén comprometidos  con la empresa, demuéstrales con hechos que cuentas con ellos.

“HAY QUE PROPICIAR LA GENEROSIDAD EN LOS EQUIPOS DE TRABAJO FOMENTANDO LA COOPERACIÓN A TODOS LOS NIVELES”

Fomentar el desarrollo de equipos que cooperen entre ellos, favorece y multiplica las posibilidades de conseguir resultados óptimos. La cooperación es una forma de  generosidad compartida que siempre ha funcionado y ha permitido evolucionar a los seres humanos desde la antigüedad. Los equipos que comparten objetivos, que se ayudan para encontrar las mejores soluciones, suelen ser más resolutivos y creativos, saben sobrellevar mejor la incertidumbre y, por tanto, se adaptan mejor al cambio. Los equipos de trabajo que cooperan entre sus miembros, viven y comparten el compromiso con la empresa de forma natural.

En realidad se trata de hacer de las empresas espacios acordes con nuestra dimensión como personas. Rendimos más si estamos satisfechos, nos comprometemos más si nos sentimos reconocidos y  nos identificamos  más con la empresa si todos cooperamos hacia el mismo fin. En definitiva, seremos más productivos, que es la finalidad que persigue la empresa y por la que fuimos contratados.

 

   

 

 

 

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Un pensamiento en “CÓMO LA GENEROSIDAD PUEDE SER CORPORATIVA

  1. hoy tuve la gran oportunidad de ver esta reflexion y ha impactado mi corazon ,gracias y QUE DIOS LOS CONTINUE BENDICIENDO E INSPIRANDO,chao

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